Siempre resaltaré lo importante que es el desarrollo personal y el autoconocimiento como un paso fundamental de este proceso. Esto no es nuevo, ni lo digo yo por primera vez. Forma parte de lo que llamamos «la filosofía perenne» que sugiere la existencia de un conjunto universal de verdades y valores comunes a todos los pueblos y culturas en todos los tiempos.

No en vano, la inscripción «Conócete a ti mismo» fue encontrada en la entrada del oráculo de Delfos, que formaba parte del templo de Apolo (situado en el Golfo de Corinto) y que data de varios siglos antes de Cristo. También grandes líderes religiosos espirituales como Jesús, Buda, Krishnamurti e incluso psicólogos, líderes políticos y escritores (como Carl Gustav Jung, Parker Palmer, Ralph Waldo Emerson, etc.) han resaltado la importancia de conocerse y confiar en uno mismo.

    «Quererse a uno mismo es el principio de un romance para toda la vida» (Oscar Wilde)

¿Por qué nos cuesta tanto mejorar la autoestima baja?

Si has leído mi libro sabrás que hablo sobre mi experiencia y cómo afronté las creencias limitantes que tenía sobre mí: creencias que comenzaban con los «Yo soy…», «Yo creo que…», «Yo no soy capaz», y un gran etc. Afrontar las creencias limitantes que han forjado nuestra personalidad y nos han conducido a ciertas formas de actuar y sus resultados es muy doloroso. No siempre se tiene la energía y la determinación de entrar en la oscuridad de nuestro ser y revolver las «caquitas» que podemos encontrar allí. Para ello tenemos que alcanzar un nivel de sufrimiento INSOPORTABLE. Ese sufrimiento, que como ya hemos hablado, la mayoría de las veces no sirve para nada, en estos casos sirve como motor del querer cambiar.

Pero a pesar de lo doloroso que puede ser remover todas esas emociones es necesario para, a partir de ahí, conectar con aquello que realmente somos, con aquello que queremos y con el potencial innato que todos los seres humanos tenemos. Así que, como te he dicho antes, MEJORAR LA AUTOESTIMA ES EL PRIMER PASO.

¿Y qué tiene que ver el conocerme a mí mismo con poder tener relaciones saludables basadas en el amor incondicional y no en el apego?

La respuesta es rápida: Solamente podemos dar a los demás, aquello que antes nos hemos dado a nosotros.