Ya hace tiempo que lo descubrí,  mi cuerpo no hacía más que enviarme señales que no quería ver, hasta que poco a poco fui abriendo los ojos y despertando.

Nos vamos haciendo mayores, con lo que ello conlleva, cayendo en una rutina (casi en una obligación) basada en trabajar, nos guste o noDisfruta, en algo que nos proporcione dinero, mejor mucho que poco, para poder luego gastarlo (o malgastarlo), con amigos (o no), o en cosas importantes (o no)

Donde ha quedado el disfrutar? Se nos ha olvidado?

Vivimos a un ritmo que va demasiado rápido, que nos cuesta seguir por mucho que nos esforcemos, corriendo a todos lados, sin pararse a observar todo lo que nos estamos perdiendo. Sin disfrutar, no nos han enseñado a eso, y si lo hicieron, no nos acordamos. Disfrutar de nuestro trabajo, de nuestro entorno, de una ducha, de ir a hacer la compra, de darse un paseo por el campo, de una conversación telefónica, disfrutar de lo que estamos haciendo en ese momento y no pensando cual será el  siguiente paso.

Todas esas prisas suelen tener consecuencias, comer rápido y mal, descansar poco, y entrar en una rutina que hace que cada día estemos más y más cansados del curro, de la familia, del jefe, del sueldo, unos niveles de estrés que nos van devorando de a poquitos. Propón el cambio, claro que es posible, pero solo se hará efectivo si tú decides respetarte,  disfrutar de lo que se hace en cada momento de nuestra vida.

El quejarnos continuamente solo nos llevará a una frustración continua…con lo fácil que es hacer lo opuesto! Os lo imagináis?

Es más fácil de lo que parece, solo escucha esa vocecita que está dentro de ti, pidiendo a gritos estar tranquila y ser feliz, pidiendo a gritos DISFRUTAR!

Haz que sea un hábito, tu nueva obligación, salga de esa tortura mental y auto exigencia que nos ponemos para intentar ser los mejores, los más listos, los más guapos y los más interesantes…y empieza a exigirte ser feliz, rodéate de gente feliz. El resto llega solo

Disfruta